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“El impacto de la fabricación digital superará el impacto que ha tenido Internet”

Andrea Sánchez-Montañés, Mi experiencia en FabLab Sant Cugat

Quiero saber más sobre los FabLabs. He quedado con Matthieu Laverne, director de FabLab Sant Cugat, Me desplazo hasta el campus de ESADE y camino por la Rambla de la Innovación hasta llegar. A través de los cristales, veo máquinas en movimiento. Alrededor, reconozco el busto de Nefertiti entre otras piezas impresas en 3D.

 

Cruzo la puerta hacia una sala grande donde hay expuestos artilugios, objetos decorativos y maquetas arquitecturales. Detrás de una jirafa de madera de dos metros, una joven dialoga con un hombre; le enseña un dispositivo que parece ser un prototipo.

Me dirijo hacia el fondo cuando veo un brazo robótico dibujando de forma autónoma. Detrás de la pared de cristal, hay un grupo pilotando un par de drones. 

Mat, alumno de bachillerato del Col·legi Montserrat, lidera el taller. Me explica las especificaciones de los drones y sus componentes. El pilotaje no es fácil, por eso, propuso organizar el taller. Arnau, que participa en el taller y es director general de una startup, parece muy satisfecho con la aeronave que ha diseñado “Es increíble. En un principio me veía incapaz de diseñar un dron. Hoy sé que puedo”, me comenta.

Al otro lado de unas puertas acristaladas, está el FabRoom con las herramientas de fabricación digital. Entre la cortadora láser y la fresadora numérica veo cómo una de las impresoras 3D imprime una prótesis de mandíbula.

En este momento, en el FabRoom, Roche Diagnostics participa en una jornada de innovación con algunos miembros del equipo de diferentes departamentos, que nunca han tocado las herramientas de fabricación digital. Guiados por los expertos del FabLab descubren sus talentos ocultos.

Miguel Ángel Marco, director científico de Roche, me comenta que su intención con la jornada era conseguir que los participantes “salgan del marco de su trabajo habitual”. “Es muy difícil tener ideas rompedoras si te quedas dentro de tu zona de confort. Con la jornada, se dan cuenta que pueden hacer cualquier cosa, hasta las que no imaginaban; lo que estimula ideas nuevas. Es muy gratificante”, me explica orgulloso.

El perfil de empresas que han participado en jornadas de innovación, de team building o de aprendizaje es muy variado. Directivos y otros colaboradores de empresas como Autodesk o ESADE, por ejemplo, se han empoderado de las tecnologías de fabricación digital que marcan la Tercera Revolución Industrial. Según Laverne, “el impacto de la fabricación digital en nuestra economía y en la sociedad superará el impacto que ha tenido Internet.”

Fablab Sant Cugat, abierto desde finales de 2017, es el primer FabLab europeo ubicado en una escuela de negocios. Además, se beneficia del ecosistema de ESADECREAPOLIS, un lugar de innovación que permite que las ideas lleguen al mercado.

FabLab Sant Cugat forma parte de una red internacional de más de 1200 FabLabs repartidos por el mundo, nacidos en el MIT. “Queremos empoderar a nuestros usuarios con las herramientas de la nueva era industrial para que puedan convertirse en actores de la nueva revolución digital”, comenta Laverne. Después de este paréntesis de mucha inspiración, regreso a la Rambla. Este mundo está cambiando rápido.