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Los imprescindibles del invierno

Una dieta saludable debe incluir cinco piezas de fruta o verdura a diario. mucho mejor si son de temporada
Salud & Vida
 

Brócoli, rico en vitamina C

Perteneciente al grupo de las crucíferas, como la col o la rúcula, el brócoli es una importante fuente de vitaminas, minerales y fibra, apunta la Fundación Española de la Nutrición (FEN). En concreto, destaca su riqueza en folatos y vitamina C (una ración de 200 g aporta casi el doble de la ingesta diaria recomendada de esta vitamina); potasio, que contribuye al funcionamiento de los músculos y el sistema nervioso; y azufre, con propiedades antimicrobianas e insecticidas. De este último procede el olor que desprende durante la cocción.

 

Cítricos, todo beneficios

Naranjas, limones, pomelos y mandarinas son algunas de las frutas clásicas de los meses fríos. Son ricas en ácidos cítricos y vitaminas, sobre todo, la C, un potente antioxidante, así como fibra, que mejora el tránsito intestinal. Además, contienen sales minerales como el fósforo, el calcio, el magnesio, el hierro, el cobre y el manganeso, y sustancias fitoquímicas que protegen al organismo. En el caso de la naranja, para aprovechar al máximo su contenido en fibra, vitaminas y minerales, es mejor consumirlas a gajos que en zumo.

 

La alcachofa, depurativa

En septiembre se inició la temporada de la alcachofa, que tiene en los meses más fríos su mejor época de recolección. Saciante, depurativa y con acción diurética, en su composición destaca su aporte en hidratos de carbono y fibra y su bajo contenido calórico. Es, además, fácil de digerir, sobre todo cocida, y rica en antioxidantes, vitaminas A, B1, B2, C y K, así como potasio, que contribuye al mejor funcionamiento del sistema nervioso y los músculos, y fósforo, que interviene en el mantenimiento de huesos y dientes.

 

Caqui y sus variedades

Originario de Asia, el caqui es una de las frutas de invierno más peculiares, rica en hidratos de carbono (fructosa y glucosa principalmente), fibra y provitamina A y C, así como potasio y compuestos con propiedades antioxidantes. Los ejemplares más maduros tienen efecto laxante y los que se consumen poco maduros, conocidos como Persimón, tienen propiedades astringentes debido a su riqueza en taninos, responsables de la sensación de sequedad y amargor que dejan en la boca al ser consumidos.