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Dejar de fumar: darle un respiro a tu corazón

Los fumadores tienen tres veces más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular que el resto de la población
Esther Duro

Según el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), el tabaco provoca cerca de 50.000 muertes anuales en España por dolencias como bronquitis crónica, enfisema pulmonar y cáncer de pulmón y faringe. Por si fuera poco, también es el factor de riesgo cardiovascular más importante, ya que la incidencia de la patología coronaria en los fumadores es tres veces mayor que en el resto de la población. "La posibilidad de padecer una enfermedad de corazón es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día y al número de años en los que se mantiene este hábito nocivo", se informa desde la Fundación Española del Corazón (FEC). El hábito de fumar está diagnosticado como una "adicción" provocada, principalmente, por uno de sus componentes activos, la nicotina. El 70% de los fumadores españoles ha intentado dejarlo alguna vez en su vida y, de media, lo han intentado hasta cuatro veces, según la encuesta Rompe con la nicotina, de la farmacéutica Pfizer. El contexto actual es un motivo más para abandonar el tabaco: una nueva investigación, publicada en la revista Tobacco Induced Diseases, revela que las enfermedades cardiovasculares aumentadas por el tabaquismo están presentes en más del 30% de las víctimas mortales por coronavirus. .

MEJOR PREVENIR
Con todos los datos sobre la mesa, nos planteamos dejar de fumar. Pero ¿cómo empezamos? La FEC explica que fumar es un proceso que comprende varias etapas:

  • • Precontemplación. Queremos dejar de fumar en el futuro.
  • • Contemplación. Pensamos dejar de fumar en los próximos seis meses, aunque dudamos de nuestra capacidad para conseguirlo.
  • • Preparación. Ya fumamos menos y hemos pensado un plan de acción para dejar el tabaco el próximo mes.
  • • Acción. Hemos dejado de fumar totalmente en los últimos seis meses.
  • • Mantenimiento. Ya no tenemos que realizar tantos esfuerzos para evitar la recaída. Este periodo abarca entre los seis meses y los cinco años desde el fin del consumo.
  • • Recaída. La mayoría de los exfumadores ha recaído alguna vez. Pero, atención: "Recaer no implica fracasar. El mayor peligro es no intentarlo nunca", enfatiza la FEC.
  • • Finalización. Desaparece el deseo de fumar y no tememos una recaída.

 

LOS PRINCIPALES TRATAMIENTOS
Aunque desde el CNPT se destaca que la mayoría de personas que han abandonado el hábito lo han hecho solas, sin más ayuda que su motivación, existen tratamientos específicos que han ayudado a muchas otras. Son terapias que podemos dividir en dos apartados y que, combinadas, aumentan las posibilidades de dejar de fumar:

  • •Farmacoterapia. En este grupo hablamos, por un lado, de productos sustitutivos de la nicotina, que tratan de "reemplazar" la nicotina del cigarrillo por la que aportan chicles, parches, comprimidos para chupar e inhaladores nasales, con el fin de minimizar los efectos del síndrome de abstinencia y de reducir paulatinamente la dosis hasta la finalización del tratamiento; y, por otro, de medicamentos que no contienen nicotina y que requieren prescripción médica, como el bupropión y la vareniclina. Hay que remarcar que lo importante es consultar con nuestro médico de familia que, además de recetarnos el fármaco más adecuado, según nuestra historia clínica y situación personal, nos acercará todos los recursos disponibles.
  • •Terapia psicológica. Existen programas psicológicos que combinan múltiples técnicas para dotar a los pacientes de habilidades prácticas para lograr, y consolidar, la abstinencia. Intervenciones que, a través de terapia individual o de grupo, tienen por objetivo prevenir las recaídas e incrementar la motivación y la capacidad de autocontrol del fumador. Según la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), "el resto de tratamientos, como la acupuntura o la hipnosis, no se ha demostrado que sean más útiles que cuando una persona decide dejar de fumar por ella misma".

 

Estrategias de ayuda
  • 1. Lo fundamental es querer. Aunque hayamos realizado intentos fallidos previos para dejar de fumar, no debemos desistir en nuestro empeño. Puede ayudarnos analizar las razones por las que continuamos fumando: como estimulante, para mantenernos alerta, por placer...
  • 2. No a las nuevas formas de consumo Desde la Red Europea de Prevención del Tabaquismo se defiende que las nuevas alternativas al cigarrillo tradicional, como el cigarrillo electrónico o el tabaco calentado, se plantean como “una herramienta para dejar de fumar cuando no es así". Lo mejor es dejar el hábito definitivamente y optar por el ejercicio físico, por ejemplo, para reducir nuestra ansiedad.
  • 3. Buscar aliados Familia y amigos pueden ayudarnos a superar los momentos más difíciles del proceso. Planifiquemos tiempo con ellos para explorar nuevos intereses y lugares para reemplazar aquellos que giraban en torno al hábito de fumar.