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Centro Terapéutico La Garriga

Adolescencias complicadas

Nadie dijo que convivir con un adolescente fuera fácil. El paso a la edad adulta es una etapa de la vida compleja, tanto que los trastornos de conducta afectan hasta al 9% de los jóvenes

Mientras que durante la infancia se ha detectado que este tipo de trastornos afecta a un 2% de los niños, la cifra incrementa notablemente a medida que crecen. La adolescencia es una etapa difícil en la que cada individuo debe descubrir su propio yo, trazar un camino que a menudo no es fácil, buscar y reafirmar su espacio. De ahí que prácticamente una de cada diez familias pasará por el difícil, y a menudo doloroso, proceso de tener un hijo adolescente con problemas de conducta.
¿Cómo identificar que tu hijo necesita ayuda? La desmotivación, los síntomas de depresión, el desafío constante e incluso la agresividad son características de los trastornos del comportamiento, pero también del comportamiento de los afectos, pero también lo son factores externos como el consumo de alcohol y otras drogas, con especial énfasis del consumo de cannabis en este margen de edad.
Datos del Observatorio Español sobre Drogas apuntan que en 2008 más de un 20% de los adolescentes, con edades entre los 14 y los 18 años, aseguraron haber consumido cannabis en el último mes apuntando una tendencia que no ha dejado de aumentar en las últimas décadas.

Xavier García Godall, ex-adicto al consumo de drogas, educador social y terapeuta en el Centro Terapéutico La Garriga


"Lo principal es empezar tratando los problemas de adicción"

¿Cómo son los jóvenes que llegan al centro?
El perfil más habitual es el de un joven que ha empezado a fumar porros en la adolescencia y que, casi al mismo tiempo, ha empezado a tener conductas de abandono de estudios, conflictos en casa, y presenta un cuadro de desmotivación generalizada y síntomas depresivos. En la mayoría de casos es la familia la que obliga a estos chicos a empezar un tratamiento que ellos, en un inicio, viven como una imposición.

Algunos de ellos han pasado previamente por otro tipo de tratamiento a nivel psicológico, ¿cierto?
Muchos de los pacientes que llegan al tratamiento pidiendo ayuda tienen diagnósticos previos de trastorno de conducta, TDAH, trastorno antisocial y otros. En la mayoría de los casos han intentado tratarse a nivel psicológico o psiquiátrico sin éxito. Tanto los pacientes como sus familiares piensan que este tipo de trastornos les han llevado al consumo de sustancias, pero nosotros les planteamos la ecuación al revés: ¿Y si el consumo de sustancias es el que ha generado y fortalecido este trastorno psicológico?

Así ¿qué fue antes, el trastorno de conducta, o el consumo de drogas?
Existe una clara relación entre los trastornos de conducta que aparecen en la infancia o en la adolescencia y los problemas de consumo problemático de sustancias que suelen aparecer poco después. En muchos casos, nos encontramos con el patrón de "el huevo o la gallina", es decir, no sabemos cuál de los dos trastornos fue el primero en aparecer, pero el caso es que el uno y el otro se retroalimentan y se potencian mutuamente.


¿Pueden tratarse los dos al mismo tiempo?
Lo que sí sabemos es que hasta que no hayamos eliminado el consumo de alcohol y drogas será imposible tratar cualquier problema de conducta. En muchos casos, nos encontramos con que simplemente con mantener una abstinencia estable y realizar un cambio de hábitos, al cabo de unos meses los problemas conductuales han desaparecido, y si el problema no ha remitido del todo, como mínimo, estamos en condiciones de poder tratarlo sin la distorsión que supone el consumo de sustancias. Así que lo principal es empezar tratando la adicción del paciente.

¿Y cuál es su evolución en caso de no tratarse?
El pronóstico para estos jóvenes que desarrollan trastornos psicológicos con consumo de sustancias es desolador. Generalmente, con el paso de los años se observa un aumento del consumo, y una evolución hacia el consumo de otro tipo de sustancias como cocaína, éxtasis, ansiolíticos y alcohol.
Al llegar a la treintena, el perfil del consumidor de drogas ha cambiado completamente. Hay casos en que esa persona ha terminado por ingresar en psiquiátrico y ha entrado en una dinámica a la que llamamos "de puerta giratoria", es decir, pacientes que alternan períodos de ingreso, ya sea en psiquiátrico o en centro de adicciones, con otros períodos en que vuelven a su entorno habitual, vuelven paulatinamente al consumo y terminan por perder nuevamente el control y de vuelta al psiquiátrico.
En otros casos, encontramos pacientes que han conseguido una vida en apariencia normal, pero que en su entorno más cercano se convierte con el paso del tiempo en una constante de conflictos a nivel económico, personal, familiar y de pareja, debido a que mantienen su consumo de drogas en secreto.

¿Cómo se aborda el tratamiento en jóvenes?
En el caso de un paciente joven o adolescente como decía antes, el tratamiento se inicia con un solo objetivo principal: eliminar el consumo de cualquier droga durante un período estable de unas ocho o diez semanas. En algunos casos puntuales es necesario un ingreso, pero en la gran mayoría hemos observado que con un tratamiento ambulatorio en centro de día y con el apoyo de la familia se consiguen muy buenos resultados.
Pasado este periodo se suele producir un cambio muy importante en el paciente, yo siempre digo que es como si se hubieran vuelto a conectar los cables. A partir de ahí ya se puede establecer otro tipo de relación con él. En adelante el tratamiento es de acompañamiento del paciente en un proceso de crecimiento personal a todos los niveles: personal, académico, familiar y de relaciones sociales. El objetivo es darle la opción de reconstruirse, de reinventarse, y de definir un nuevo itinerario para su proyecto de vida. Los resultados son espectaculares.

¿Y en el caso de los pacientes adultos?
En ese caso, nos encontramos con la necesidad de preservar en la medida de lo posible muchas de las cosas que rodean al paciente adicto. Por ejemplo, en muchas ocasiones tenemos que adaptar los horarios del tratamiento para que el paciente pueda mantener el trabajo. También se hace mucho trabajo terapéutico a nivel de pareja, ya que es uno de los aspectos que suele estar más intoxicado. Muchas veces el paciente tiene una serie de responsabilidades que no puede abandonar para centrarse solo en el tratamiento. Si en el primer caso construíamos desde cero, en este más bien se trata de readaptar y reorganizar la realidad que el paciente ha construido, para que la droga ya no tenga cabida.
 

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