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Lluís Marsà, Presidente de la Asociación de Promotores de Cataluña (APCE)

 

La vivienda del futuro y el futuro de la vivienda

En esta tribuna quería hablar de la vivienda del futuro, pero viendo el panorama regulatorio que amenaza al sector, alteraré el orden de las palabras para hablar también del futuro de la vivienda. 

Respecto de la vivienda del futuro, el concepto de cómo habitamos ha cambiado en los últimos tiempos. Los millenial tienen un estilo de vida que combina la vivencia de experiencias, con una fuerte consciencia medioambiental y de sostenibilidad, promoviendo una movilidad en la que se prioriza el uso de transporte público o compartido por encima del individual. Todo ello pide un cambio en la forma de pensar y de vivir, pero también de cómo habitamos las ciudades. Cambios que tienen incidencia en el sector promotor, generando una demanda de edificios con unas condiciones distintas: desde la necesidad de viviendas modulares, a construir un espacio totalmente eficiente energéticamente que incorpore tecnologías para un hogar conectado, usando materiales que contribuyan a edificar de manera más sostenible posible, y con una menor demanda de plazas de aparcamiento de las exigidas actualmente por la normativa, que sería preciso revisar.

Desde la APCE somos plenamente conscientes de este cambio en las necesidades y prioridades de la sociedad. Por este motivo, la Asociación colabora desde 2019 con la Universidad Politécnica de Cataluña para promover la transferencia tecnológica y de conocimiento entre universidad y sector privado y, de entre las acciones conjuntas, destaca la beca que otorgamos en el marco del MBArch, impartido en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, que en esta segunda edición ha destacado el trabajo que profundiza en el concepto y desarrollo del Coliving en Barcelona, señalando las ventajas y las limitaciones normativas técnicas (decreto de habitabilidad) y urbanísticas (limitación en la densidad) que dificultan su desarrollo.

Los que nos dedicamos a la promoción y la construcción estamos interesados en este nuevo concepto de vivienda, especialmente en aquellas ciudades en las que la capacidad de suelo disponible es más escasa y la demanda de vivienda es elevada. Desde la Asociación creemos que deben permitirse otros sistemas de acceso habitacional como el Coliving, aprovechando suelos terciarios que en la actualidad están muy sobredimensionados en algunas zonas del Área Metropolitana de Barcelona. Una tipología de vivienda para tener en cuenta en las políticas de vivienda de grandes ciudades como Barcelona, siendo una opción válida para este talento extranjero que elige la ciudad como sede para desarrollar proyectos tecnológicos, y que necesita un alojamiento temporal en el cual sentirse como en casa.

En cuanto al futuro de la vivienda, en Cataluña los continuos escollos y trabas a la actividad del sector privado dificultan la generación de una mayor oferta de vivienda en el mercado, elemento imprescindible para poder atender la demanda y equilibrar los precios. Necesitamos una regulación que promueva y facilite las inversiones inmobiliarias, en vez de penalizarlas. Así dudo que se genere más vivienda.

En la Barcelona New Economy Week-BNEW participé en un debate sobre vivienda junto con el Secretario General de Agenda Urbana y Vivienda del Gobierno, David Lucas, en el que se nos planteó la eterna pregunta: ¿Por qué falta VPO si hay suelo e inversores dispuestos? Hay suelo, pero la mayoría en manos de las administraciones, como el caso del Ámbito Metropolitano de Barcelona, donde existen reservas para producir más de 73.000 viviendas protegidas, que sería necesario movilizar con mecanismos de colaboración público-privados.

En los últimos años las administraciones no han construido apenas vivienda “asequible” -nueva denominación, por cierto, para referirse a la VPO de régimen general, especial o concertada de toda la vida- cargando todo el peso sobre el sector privado, que ha seguido construyendo este tipo de viviendas con un precio del módulo totalmente desfasado respecto de los costes de construcción, incrementados en más del 45% desde 2007. Esperemos que, tanto el compromiso de incremento significativo de la dotación presupuestaria para vivienda en los Presupuestos Generales del Estado para 2021, como el anuncio de un incremento del precio del módulo en Cataluña, sean una realidad para impulsar la construcción de vivienda “asequible” y ampliar el escaso parque público actual.

Esperemos también que se abandone este discurso político electoralista actual y llegue la cordura para que, de una vez por todas, se apueste por una regulación realista y consensuada, que fomente la actividad y prime la colaboración público-privada, poniendo suelo público a disposición de los operadores para desarrollar las reservas existentes y asegurar un buen futuro a la vivienda.