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Joana Crespo, Responsable de Estudios de la APCE

 

Contracción de la obra iniciada

Desde 2013, la actividad del sector no había vuelto atrás ni para coger impulso. El cierre de 2018 mostró por quinto año consecutivo, la mejora suave en cuanto al valor absoluto, pero importante en valor relativo, con incrementos por encima del 25% anual.

Lamentablemente, el mercado inmobiliario que se encontraba en una fase de lenta recuperación de la actividad, cambia de tendencia en el 2019, mostrando leves síntomas de desaceleración, reflejo principalmente, de las últimas normativas legislativas -estatales, autonómicas y locales- y de la incertidumbre jurídica que provocan. El escenario parece cambiar y el ritmo de construcción, también. Así, en el transcurso de 2019, en Cataluña se iniciaron un total de 14.549 viviendas, lo que supuso un mantenimiento absoluto de la producción respecto un año antes (+0,2%).

En el 2020, el efecto de la pandemia provocada por el COVID-19 y la consecuente crisis económica, hace inevitable que nuestro sector, muy sensible a las condiciones económicas y de confianza, reaccione con una contracción, mostrando signos negativos en cuanto a la producción de viviendas nuevas, y aunque todas las provincias sufren un retroceso, lo han hecho a diferentes velocidades.

En su conjunto y hasta el tercer trimestre del año (periodo comprendido entre enero y septiembre, ambos incluidos), la actividad disminuyó un-16,3%. Destaca con una reducción de la producción más acusada, la provincia de Lleida con el -49,2%, seguida del comportamiento negativo de la provincia de Tarragona con un -34%. Girona es la tercera provincia con una reducción del-15,6% y la provincia de Barcelona que es la más productiva en cuanto a valores absolutos iniciando en el período un total de 6.892 viviendas, es decir, el 79,3% del total de la obra iniciada en Cataluña, presenta una disminución sobre el acumulado del año del -12,4%.

Por ámbitos territoriales de Cataluña, el comportamiento ha sido también homogéneo mostrando todos ellos disminuciones. Es el ámbito Metropolitano el que presenta el grueso de la producción con 5.999 viviendas iniciadas en el transcurso de los tres primeros trimestres del año (69% del total) y presenta una disminución del-13,3% de las viviendas en comparación con el año anterior. Esta trayectoria descendente y por debajo del -15%, la han sufrido los ámbitos de las Comarcas Centrales (-6,5%) y las Comarcas de Girona (-13,9%); el resto de ámbitos muestran una desaceleración más acusada destacando por encima del -50% del Alt Pirineu y Aran (-53,9%) y las Terres de l’Ebre (-50,4%).

La evolución comarcal de las viviendas iniciadas es muy heterogénea. Destacan las cinco comarcas más productivas, todas ellas de la provincia de Barcelona, que representan el 69% de la producción total, y que son el Barcelonès (2.616 iniciados), el Vallès Occidental (1.222), el Baix Llobregat (1.160), el Vallès Oriental (525) y el Maresme (474 viviendas), con comportamientos dispares: mientras que el Barcelonès aumenta el 16,9%, el Vallès Oriental(-16,5%), el Baix Llobregat (-17,78%), el Vallès Occidental (-26,8%) y el Maresme (-51,1%), que disminuyen. Por otra parte, dos de las comarcas con menos producción, muestran unos valores relativos más destacados, como es el caso de la Alta Ribagorça y el Priorat que con el Alt Penedès y la Garrotxa, forman las cuatro comarcas con incrementos por encima del 80% anual.

La evolución de las viviendas acabadas continúa con buen ritmo alcanzando las 8.496 viviendas, y un incremento del 35,8%. En este sentido, todas las provincias de la comunidad obtienen resultados positivos en comparación con el mismo periodo de 2019. Destaca el incremento de la provincia de Tarragona (+101,1%) seguido del de Lleida (+49,1%), Barcelona (+34,9%) y Girona (10%).

De las comarcas más productivas de Cataluña cabe destacar un incremento importante de las viviendas acabadas (Maresme +98,2%, el Baix Llobregat +68,8%, el Barcelonès +38,5% i el Vallès Occidental +23,8%) con la excepción del Vallès Oriental que disminuye en comparación con el período anterior un 12,6%. De todas las comarcas, destacan con incrementos interanuales más significativos la Segarra, el Montsià y el Baix Camp.

Por ámbitos territoriales, son las Terres del‘Ebre (+166,1%) y el Camp de Tarragona (+92,4%) los que aumentan considerablemente en comparación con el mismo periodo anterior y, únicamente, muestra una disminución en las viviendas acabadas el ámbito del Penedès con un -5,1%.

Los efectos provocados por el COVID-19 y la desconfianza generada en la economía, provocan también una caída de las vendas de viviendas en Catalunya. Nos encontramos ante una demanda a la espera de que la situación mejore y prueba de ello son los datos del primer semestre del año, con un registro de 32.646 compraventas, es decir, un -22,1% menos de  operaciones que en el mismo periodo de 2019 (41.881 compraventas). Del total de viviendas vendidas, la venta de  vivienda nueva disminuye un 15,4% respecto a las registradas en el mismo periodo del año anterior mientras que las compraventas de viviendas usadas, sufren una desaceleración más pronunciada, del -23,3%.

Es prematuro poder aventurar expectativas, pero con los últimos datos en cuanto al sector de obra nueva, todavía se encuentra en cifras muy por debajo de las necesarias para atender la demanda. La recuperación del sector era evidente y constante desde que el 2013 logró el punto de inflexión, y hasta llegar a las cantidades previstas de necesidades de hogares todavía queda recorrido. El bajo nivel de la producción de viviendas nuevas, junto con una demanda creciente de esta tipología, harán que sea necesaria una producción más intensa para satisfacerla, por lo que a pesar de estos datos transitoriamente negativos, seguimos poniendo de manifiesto que el sector de la construcción es un sector de oportunidad estratégica para la  reconstrucción económica de nuestro país. La oferta de viviendas al alcance de la población es fundamental. La disponibilidad y la localización de la oferta residencial interviene de manera decisiva en las posibilidades de creación de nuevos hogares, por lo tanto, es importante recalcar que la existencia de necesidades de hogares se mantendrá, pues todavía seguimos produciendo muy por debajo de las necesidades de vivienda, que se sitúan en la cifra de 25.000 unidades  anuales, según el Informe elaborado por el Centro de Estudios Demográficos para el Plan Territorial Sectorial de la Vivienda.

Al final de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19, todos los sectores económicos tendrán que hacer grandes esfuerzos para intentar lograr la normalidad productiva lo antes posible, también el sector promotor constructor inmobiliario.

En el caso de la actividad promotora-constructora se trata de un sector estratégico, puesto que, además de proveer de un hogar a las familias que lo necesitan, tiene un efecto tractor muy importante a nivel de ocupación y de recaudación impositiva: por cada vivienda que se construye se generan 2,4 puestos de trabajo, de los que 1,6 son directos (trabajadores por cuenta ajena y autónomos) y el retorno fiscal entre las diferentes administraciones (estatal, autonómica y local) supera el 20% del precio de venta de cada vivienda.

En este sentido, cabe destacar como factor positivo que, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) en el tercer trimestre del año, el sector de la construcción es el único que incrementa el número de ocupados respecto a un año antes, mientras que el resto de sectores muestran descensos (agricultura es la que lidera con un reducción del -12, 2%, seguida de la industria en un -5,9 y el sector servicios en -4,1%).

Actualmente, el sector de la construcción reúne el 6,1% de la población ocupada en Cataluña. En valores absolutos, esta población ocupada ha alcanzado la cantidad de 202.7 miles de personas en el tercer trimestre de 2020, dato que refleja un crecimiento del 6,1% respecto al mismo trimestre del 2019 y de 11.600 ocupados en valores absolutos. Teniendo en cuenta la situación profesional, aumenta el número de no asalariados en un 24,2%, mientras que se mantienen igual los asalariados.

El brote de la COVID-19, ha provocado un impacto en el desarrollo económico y social, tanto en Cataluña como el resto del Estado. A pesar de las dificultades actuales, tenemos que seguir adelante, conscientes del gran esfuerzo que requiere.

Esta es una situación inédita que desde el sector se está gestionando de la mejor manera posible para hacerle frente, y en la que se seguirá trabajando intensamente. El sector promotor y constructor de Cataluña siempre ha demostrado su capacidad para resistir y superar las adversidades, y en este caso seguro que también lo conseguirá.