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Aprobada la Ley del Cambio Climático

EDIFICIOS DE CONSUMO CASI NULO

A finales de julio el parlamento catalán aprobó la Ley de cambio climático, que adopta las bases derivadas de la legislación comunitaria europea y configura los elementos esenciales para la regulación de este instrumento en toda Cataluña.

El texto persigue, básicamente, cinco finalidades: conseguir que Cataluña reduzca tanto las emisiones de gases con efecto invernadero (GEH) y favorecer la transición hacia una economía baja en carbono; reforzar y ampliar las estrategias y los planes que se han elaborado durante los últimos años; promover y garantizar la coordinación de todas las administraciones públicas catalanas, y fomentar la participación de la ciudadanía, de los agentes sociales y de los agentes económicos; acontecer un país líder en la investigación y aplicación de nuevas tecnologías, y reducir la dependencia energética de Cataluña de recursos energéticos externos; y hacer visible el papel de Cataluña en el mundo, tanto en los proyectos de cooperación como en la participación en los foros globales de debate sobre el cambio climático

La Ley establece unas metas de reducción de emisiones de gases con efecto invernadero (GEH). El objetivo de reducción es del 40% respeto el año base para el 2030, del 65% para el 2040 y del 100% para el 2050.

El Parlamento aprobará la cantidad total de emisiones permitidas para el conjunto del territorio, y tendrá que indicar qué parte corresponde a los sectores cubiertos por la Directiva del mercado de emisiones y qué a los conocidos como sectores difusos, no cubiertos por este sistema. Los presupuestos se establecerán para periodos de cinco años y se aprobarán con una antelación de diez.

El Gobierno deberá establecer las bases para un sistema de evaluación de la huella de carbono de los materiales para la construcción y los productos industriales finales. De este modo, los consumidores podrán decidir su adquisición conociendo las emisiones asociadas a su producción y a su transporte.

La Ley crea un fondo de carácter público, el Fondo Climático, que servirá, entre otros, para impulsar el fomento de las renovables; descentralizar redes y fomentar el autoconsumo eléctrico, etc.

Establece que las administraciones públicas tienen que grabar las actuaciones que hacen aumentar la vulnerabilidad o incrementan las emisiones de gases con efecto invernadero (GEH) y tienen que incentivar fiscalmente las actuaciones que favorecen la adaptación al cambio climático o la reducción de emisiones. Se grabarán las emisiones portuarias de grandes barcos.

La Ley incluye también la garantía de acceso a los recursos básicos de energía y agua. La vulnerabilidad de una población hacia los impactos del cambio climático, especialmente a los llamados fenómenos extremos, como las oleadas de calor, las de frío o las sequías, está en gran parte determinada por su capacidad a acceder a estos dos recursos básicos.

Por último, la norma específica que el Departamento de Territorio y Sostenibilidad tiene las competencias y las responsabilidades en la planificación y ejecución de las políticas climáticas de Cataluña.

 

Efectos para el sector inmobiliario

Se trata de una norma sustancialmente ambiental, pero dentro del Capítulo III dedicado a las políticas sectoriales, se prevé una serie de medidas que afectan al sector, concretamente en el artículo 27 que señala que las medidas que se adopten en materia de urbanismo y vivienda deben ir encaminadas a un cambio de modelo urbanístico que priorice la rehabilitación del parque de viviendas y los edificios de consumo energético casi nulo y a reducir la vulnerabilidad y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Para ello el Gobierno y las administraciones locales deben promover el uso, por parte de los profesionales del diseño, proyección y construcción de zonas residenciales, de fuentes de energía renovable para la calefacción, la refrigeración y el agua caliente sanitaria, y de soluciones constructivas, tanto estructurales como de cierres altamente eficientes energéticamente, así como la construcción con criterios bioclimáticos con el objetivo de que en 2020 los nuevos edificios construidos sean de consumo energético casi nulo.

Especialmente relevante es la Disposición Transitoria tercera, que especifica que las solicitudes de licencia de edificios nuevos y de edificios existentes sometidos a una gran rehabilitación tienen que incluir un diseño que cumpla los requisitos correspondientes a un edificio de consumo de energía casi nulo a partir del 1 de enero de 2020, si son de titularidad privada, y a partir del 1 de enero de 2018 si son de titularidad pública. En un plazo máximo de 6 meses desde la entrada en vigor de esta ley, la Administración tendrá que establecer los requisitos que tienen que cumplir los edificios para ser considerados de consumo energético casi nulo.

Para ello el Gobierno deberá promover, mediante incentivos fiscales y ayudas, la adopción de medidas que permitan obtener la condición de edificio con consumo de energía casi nulo tanto en los edificios nuevos como en los edificios existentes sometidos a una gran rehabilitación.

Consecuencias del cambio climático

Diferentes centros de investigación internacionales han señalado que desde el 2013 las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera han excedido la cifra de 400 partes por millón, un umbral que no se había logrado en más de 800.000 años, según demuestran los datos obtenidos de las burbujas de aire de los testigos de hielo, y que no volverán a bajar de este umbral en décadas. Los daños y las pérdidas derivados de fenómenos naturales han pasado de los 50.000 millones de dólares en la década de los ochenta a los más de 200.000 millones de dólares en la última década, de los cuales tres cuartas partes consecuencia de fenómenos meteorológicos extremos.

Cada una de las tres últimas décadas han sido más cálida que la anterior, y la del 2001-2010 ha sido la más cálida registrada desde que se empezaron a tomar medidas instrumentales en la época moderna. Se estima que la temperatura media anual mundial en la superficie de la Tierra y de los océanos durante la década 2001-2010 ha sido de 14,47ºC; es decir, +0,47ºC respecto a la media mundial del periodo 1961-1990 (14,0ºC) y +0,21ºC por encima de la década anterior (1991-2000). Además, del 2014 al 2016, se ha batido de manera consecutiva el récord de año más cálido desde que se tienen registros.

Todos los años del último decenio, excepto el 2008, se han contado entre los diez años más cálidos. El año más cálido que se ha registrado nunca a nivel global fue el 2016. En Cataluña, como el resto del mundo, también se ha producido un aumento de la temperatura media anual (0,23ºC por década en el periodo 1950-2014), una reducción de las precipitaciones en verano (5% por década) y un incremento contrastado de la temperatura superficial del mar (0,3ºC por década en el periodo 1974-2014).