User menu

Comida impresa

Las 'start-up' del sector de la alimentación están de moda, con innovaciones tan sorprendentes como la comida “cocinada” en la impresora y el uso de la harina de grillo

Imprimir en casa tu propia comida ya es una realidad. La impresora Foodini, de la empresa española Natural Machines, permite imprimir comidas tan variadas como pizzas, raviolis o postres de chocolate con una base de ingredientes frescos.

En el futuro, quizá no nos alimentemos a base de pastillas de cocido, pero es posible que lleguemos a comer pizza impresa y carne hecha con vegetales e insectos. En Reimagine Food no solo lo tienen claro, sino que fomentan los proyectos novedosos en el sector de la alimentación. Se trata del primer centro disruptivo dedicado a la alimentación del futuro, ubicado en Barcelona, que tiene por objetivo impulsar la innovación, la investigación y el desarrollo de soluciones creativas. Y, en este sentido, Reimagine Food conecta start-up, emprendedores, foodies, chefs y marcas internacionales.
Fundado en 2014 por Màrius Robles, de sus cocinas han salido proyectos tan saludables como Diet Creator, un software de nutrición que facilita a los pacientes la consulta con el nutricionista a través de internet; y la estadounidense Healum, que ofrece un servicio de coaching nutricional que usa la tecnología móvil y digital para prevenir y combatir enfermedades relacionadas con la dieta. Y para quienes disfruten de una buena comida, los responsables de NU4MAT han creado un sistema que fusiona la realidad virtual, la realidad aumentada y la impresión 3D, para lograr experiencias gastronómicas multisensoriales inéditas.
Tecnología y alimentación se han unido ya para siempre, y el auge del sector lo ejemplifica la aparición de revistas online especializadas, como Tech Food Magazine (www.techfoodmag.com), y citas como The Alimentaria Hub, que, el pasado abril, ya puso sobre la mesa las tendencias que caracterizarán el sector en los próximos años, unas líneas que marca la consultora Lantern, que también participó en la cita de Barcelona.

Hoy en día es posible fabricar galletas con harina de grillo, e incluso conocer con exactitud cuándo es mejor regar un huerto casero y recoger sus frutos"

COMIDA POR TODAS PARTES
Desde esta consultora constatan la relevancia de los temas gastronómicos en las redes sociales, con millones de “likes” en Twitter, Facebook e Instagram, así como en las televisiones, donde triunfan los concursos de cocina y los chefs. Una tendencia a la que no son ajenos los inversores. En su estudio 12 tendencias que lideran las Food Startups identifican algunas de las más relevantes, la primera de las cuales es la e-conveniencia, es decir, todos aquellos proyectos que nos hacen la vida más fácil y evitan que tengamos que ir al súper, con empresas como Ulabox, Comprea, Deliberry, LolaMarket, La Cesta del Mercado o Soysuper.com. Otra de las tendencias es la del consumo consciente, con proyectos que centran su propuesta de valor en desarrollar conceptos “que contribuyen a un entorno mejor a través de un mayor cuidado del medio ambiente, apoyo a productores locales, comercio justo, etc.”. Por ejemplo, Luraki, una plataforma móvil que permite poner en contacto a productores y consumidores para evitar intermediarios y favorecer el consumo de proximidad.
Además, cada vez somos más conscientes de lo que comemos, y ya no vale la cantidad, sino la calidad de los productos. Ahí están proyectos como Vitalista, un servicio de menú del día entregado a domicilio o en el lugar de trabajo, que permite diferentes opciones, siempre a partir de producto fresco y elaborado diariamente. También Wineissocial, el primer club de vinos online, que ofrece vinos recomendados por un equipo de sumilleres y adaptados a los gustos de cada persona. Además, las botellas vienen acompañadas con una nota de cata que cuenta el origen de los bodegueros, incluyendo algunos grandes desconocidos.
El número de personas vegetarianas y veganas ha crecido muchísimo en los últimos años, pero el cuerpo necesita proteínas. Lo saben emprendedores y científicos, que han iniciado una carrera para conseguir alimentos altos en proteínas que no contengan carne de vacuno o de cerdo. A esto se añade el hecho de que cada vez somos más conscientes del coste ecológico de criar ganado y alimentar a los más de siete mil millones de personas que viven en el planeta, y en esta línea han surgido proyectos como la estadounidense Bitty, que fabrica galletas con harina de grillo.
¿Y quién no ha cultivado tomates o fresas en la terraza? La moda de los huertos urbanos parecía pasajera, pero llegó para quedarse. Para cuidar nuestro pequeño huerto están start-up como la española Ecohortum, que diseña mesas de cultivo que permiten un mejor rendimiento de un huerto en casa, aprovechando recursos naturales. A gran escala, el mundo rural tampoco es ajeno a las nuevas tecnologías, con el uso del big data en los campos. Ahí es donde entran propuestas como la de Cubenube, que ha desarrollado Bynse, unos sensores que, bajo tierra o sujetos a las plantas, recogen información del microclima cada diez minutos e informan de la temperatura, humedad, horas de sol, acidez del agua, etc., y son capaces de tuitear cuándo las plantas necesitan ser regadas o recogidas. O la de FruitBull, una aplicación online que nos permite conocer el precio de venta al público de frutas y verduras en tiempo real.
¿Y las pizzas impresas? También. La start-up española Natural Machines aplica la tecnología de impresión 3D para dar cualquier forma a los alimentos con su impresora Foodini, que imprime comidas tan variadas como pizzas, raviolis o postres de chocolate con una base de ingredientes frescos, preparados antes de imprimir.