User menu

Frente común para la salud de todos

En esta segunda campaña marcada por la lucha contra la covid-19, la OMS se ha comprometido a garantizar que todas las personas, en cualquier lugar, puedan ejercer su derecho a la buena salud
Isabel Zúñiga

Amnistia Internacional reclama que "el acceso a vacunas asequibles y de buena calidad y que las campañas de vacunación no agraven las desigualdades“. En la imagen, uso generalizado de mascarilla en una estación de tren en Bengala

Con motivo del aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948, cada 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud y, desde 1950, se elige para esa jornada un tema de salud específico a fin de destacar un área prioritaria de interés.
En esta nueva campaña, la segunda marcada por la pandemia del coronavirus, el lema "Construir un mundo más justo y saludable" ha hecho hincapié en cómo la desigualdad social influye en el acceso a los servicios de salud, la incidencia de las enfermedades evitables y las muertes prematuras. Asimismo, la OMS ha apuntado cómo las condiciones en las que nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen algunas comunidades son las responsables de que dispongan de menores ingresos, peores condiciones de vida y educación, pocas garantías de seguridad alimentaria, menos oportunidades de empleo, una mayor desigualdad de género o nulo acceso a entornos seguros.
Ante esta realidad, la organización ha instado a los líderes mundiales a monitorear las desigualdades en materia de salud y a garantizar que todas las personas puedan acceder a servicios de calidad cuando y donde los necesiten. Entre las medidas propuestas, se anima a los gobiernos a trabajar codo con codo con las comunidades y las personas afectadas con el fin de abordar las causas de estas desigualdades y poner en práctica soluciones coordinadas. Para lograrlo, se insiste en la necesidad de garantizar la recopilación y el uso de datos sanitarios oportunos y fiables–desglosados por sexo, edad, ingresos, educación, ubicación geográfica y otras características relevantes–, de modo que se puedan identificar y evaluar las diferencias entre subgrupos de población y tomar medidas específicas que tengan un impacto real en las comunidades. Asimismo, se invita a los gobiernos a aumentar la inversión en la atención primaria para hacer frente a los retos actuales que supone garantizar la «salud para todos» y para construir, al mismo tiempo, la resiliencia del futuro.

La importancia de asegurar una actuación global
Actuar más allá de las fronteras nacionales es otro de los pilares en los que se fundamentan las recomendaciones de la OMS para el Día Mundial de la Salud, que recuerda que la covid-19 ha golpeado duramente a todos los países, pero su impacto ha sido más acusado en las comunidades que ya eran vulnerables, que están más expuestas a la enfermedad, que tienen menos probabilidades de acceder a servicios de salud de calidad y que tienen más probabilidades de sufrir consecuencias adversas como resultado de las medidas aplicadas para contener la pandemia.
En este sentido, su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha calificado como "grotesca" la brecha que separa las inmunizaciones entre países ricos y pobres, una brecha que crece cada día y que repercute en la evolución de la pandemia ya que, cuanto mayor sea la transmisión del virus, más probabilidades hay de que surjan nuevas variantes que podrían evadir la acción de las vacunas.
En la misma línea, desde Amnistía Internacional insisten en la necesidad de que los estados de África Occidental y Central tomen medidas urgentes para garantizar la disponibilidad y asequibilidad de las vacunas de la covid-19 a todas las personas. “La propagación de nuevas variantes por toda África Occidental y Central hace que el acceso justo a las vacunas revista cada vez más urgencia. Para proteger el derecho a la salud, los estados deben garantizar que todas las personas tienen acceso a vacunas asequibles y de buena calidad y que las campañas de vacunación no agravan las desigualdades“, ha manifestado Samira Daoud, directora para África Occidental y Central de la ONG. La organización ha alertado también sobre la necesidad de que los gobiernos de América Latina y el Caribe den prioridad a los grupos de alto riesgo en la vacunación contra la covid y garanticen una transparencia absoluta en el diseño y aplicación de sus programas de vacunación y en sus acuerdos con las empresas farmacéuticas en el informe "Las vacunas en las Américas: diez imperativos de derechos humanos para garantizar la salud a todas las personas", que examina los planes de vacunación de 17 países de América Latina y el Caribe y contiene diez recomendaciones básicas dirigidas a gobiernos y empresas.
Por el momento, Israel es el país que más ha vacunado, seguido de Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Chile y Estados Unidos. “Algunos países están en la carrera por vacunar a sus poblaciones enteras, mientras otros países no tienen nada. Esto puede comprarles una seguridad a corto plazo, pero es una impresión de seguridad falsa”,  ha advertido Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Medidas contra la covid-19
Ante una situación de pandemia como la actual, la OMS insiste también en la necesidad de hacer un frente común basado en proteger previniendo, hacer pruebas y tratar a toda la población mundial. Además de garantizar un suministro equitativo de vacunas, pruebas y tratamientos, apunta la necesidad de reforzar los mecanismos nacionales e internacionales y fomentar la confianza y la participación de la comunidad en su suministro y utilización con el fin de garantizar el acceso para todos a nivel mundial. Se busca asimismo garantizar que en todo el mundo se dé prioridad a los trabajadores sanitarios y asistenciales para recibir la vacuna contra la covid-19 en los primeros 100 días de 2021.

Invertir en ellos, invertir en todos

El año 2021 ha sido designado como el Año Internacional de los Trabajadores Sanitarios y Asistenciales para reconocer y agradecer su dedicación la lucha contra la pandemia de covid-19. Por eso, la OMS ha iniciado una campaña de un año de duración bajo el lema «Proteger. Invertir. Juntos».
En ella se destaca la urgente necesidad de invertir en los trabajadores de la salud a fin de obtener beneficios compartidos en materia de salud, empleo, oportunidad económica y equidad. Asimismo, se pide específicamente que se invierta más en su formación. La situación actual ha puesto de relieve la importancia de que todos ellos tengan acceso a las orientaciones y conocimientos más actualizados para responder a estos brotes. La campaña se resume en tres mensajes clave:
• Proteger a los trabajadores sanitarios y asistenciales. Además de priorizarles en la presente campaña de vacunación, aquellos que están aplicando las innovaciones y vacunas para la covid-19 deben contar con el apoyo necesario así como un entorno de trabajo propicio.
• Invertir en quienes lo hacen en nosotros. Ante la escasez mundial de trabajadores sanitarios debemos invertir en educación, empleo y trabajo decente. Además, curiosamente el 70% del personal sanitario y social son mujeres, entre las cuales enfermeras y matronas representan un amplio porcentaje.
• Juntos podemos lograrlo. Incluso antes de la pandemia, muchos países ya tenían problemas relativos al personal de salud. Todos podemos contribuir a garantizar que este colectivo esté apoyado, protegido, motivado y equipado a fin de prestar una atención segura en todo momento, no solo frente a crisis sanitarias.