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ANDORRA

Manuel M. Pujadas Domingo, titular del Bufet Pujadas 

BUFET PUJADAS

“Nuestro futuro como despacho pasa por el marco comunitario europeo”

Situado en el centro de Andorra la Vella, el Bufet Pujadas apuesta siempre por la calidad de servicio, con la especialización en legislación comunitaria como gran reto de presente y futuro. 

 

¿Qué servicios ofrecen desde su bufete? 

Bufet Pujadas, como la mayoría en el Principat d’Andorra, es un bufete generalista en el que esencialmente intervenimos en asuntos de derecho privado (civil, mercantil, societario y laboral que en Andorra se dirime ante la jurisdicción civil) y en los últimos tiempos hemos introducido el consejo en materia de fiscalidad, inseparable de los negocios privados. En cuanto al derecho público, llevamos temas de penal tanto económico como de criminalidad. Nuestro despacho tiende a ser más una boutique que un supermercado de servicios jurídicos. 

 

¿Con qué equipo cuenta su bufete? 

Formamos un equipo de dimensión mediana en relación al conjunto de despachos andorranos, bien cohesionado a lo largo de los últimos años con antigüedades de 19, 16, 11 y 3 años, además de la mía de más 30 años. Aunamos dos procedencias formativas, la francesa y la española, un verdadero valor añadido a nuestros conocimientos y métodos de trabajo. Y está compuesto por Vanessa Durich, que se ocupa de procesos judiciales alrededor de la actividad bancaria y de los asuntos penales, principalmente; Catalina Llufriu, inmersa predominantemente en temas de responsabilidad civil derivada de toda clase de accidentes; Gerard Alís, que va especializándose en los ámbitos societario y fiscal y forma parte de la Asociación de Fiscalistas de Andorra, y Kàtia Carneiro, la última incorporación al despacho, que asegura la logística jurídica para todo el equipo y el seguimiento de la doctrina jurisprudencial. 

 

¿Son sus clientes de Andorra o también de otros países? 

Principalmente son clientes de aquí, pero una vez Andorra haya pactado con la Unión Europea el estatuto intermedio de estado asociado, la dimensión internacional como bufete será necesaria e insoslayable. De momento, también contamos con clientes españoles, franceses, del resto de Europa e incluso de otros continentes. En todo caso, sea cual sea el tipo de cliente creemos que la misión del abogado es la de aconsejar y, en su caso, defender. Al respecto, desde el despacho nos gustaría apostar más por el consejo preventivo frente a la terapia de defensa, si bien no siempre es fácil. 

 

¿Qué aspectos definen la legislación andorrana? 

Andorra tiene una fiscalidad muy baja, muy diferenciada respecto a la de España y Francia, lo que supone el principal atractivo de nuestro país desde el punto de vista económico. Sin embargo, no estamos hablando de ningún paraíso fiscal. Otro aspecto que nos diferencia es que aquí la legalidad penal en ciertos asuntos se aplica con mucho más dureza, por ejemplo, en temas de propiedad privada o de delitos de blanqueo o tráfico de drogas. De momento, la apertura económica iniciada por el actual gobierno se ha materializado más en el campo de la sanidad, con especialidades médicas como la estética, que se están consolidando. Por el contrario, la implantación de sociedades del sector TIC, que intentó impulsar un gobierno de centro-izquierda anterior, ha quedado más relegada por el momento. 

 

¿Cuáles son sus proyectos de futuro como despacho? 

Tenemos claro que nuestro futuro va a desarrollarse en el marco europeo. Desde 2015 nuestro despacho estamos trabajando en el estudio y aplicación de la legislación comunitaria en todos los ámbitos, lo que nos obligará a crecer a corto plazo para operar en este ámbito y que éste sea un servicio que podamos brindar a nuestra clientela andorrana y europea.