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Isabel Redondo, Directora de Marketing de Crustó

 

“Las propiedades de un pan de calidad son indiscutibles”

La vuelta al cole es también la vuelta a las rutinas de alimentación. En ese punto, es clave hacer un planteamiento saludable, en el que el consumo de pan y bollería artesanales son buenos aliados. Nos lo explican desde Crustó.

¿Cómo contribuyen a una dieta saludable el pan tradicional y la bollería artesana?

El pan es un alimento básico de nuestra dieta mediterránea y parte esencial de la pirámide de la alimentación saludable. Ahora bien, siempre y cuando sea un pan de calidad, hecho con buenas harinas y con un proceso de fermentación largo y natural, lo que garantiza un producto con todos los nutrientes de los cereales, muy digestivo, con bajo contenido en sal y sin aditivos ni azúcares ni grasas añadidas.

Merienda tradicional versus merienda industrial… ¿Cuáles son los beneficios de merendar a base de pan o pastas artesanales?

Una merienda tradicional, a base de un buen bocata, o el clásico y delicioso pan con chocolate supone un aporte de energía y nutrientes necesarios para el correcto desarrollo de los niños, mientras que los productos industriales solo aportan calorías vacías, azúcares y grasas trans en cantidades muy poco recomendables.

Quienes nos dedicamos al sector de la alimentación tenemos que ser muy conscientes de la gran responsabilidad e impacto que tenemos sobre la salud infantil: es un asunto de gran importancia del que somos parte activa. Por eso, tenemos que estar comprometidos con ofrecer productos de alta calidad y, además, informar de forma veraz y honesta a los consumidores.

En el caso del pan, son indiscutibles las propiedades de un pan de calidad, y en la bollería pasa exactamente lo mismo. Por ejemplo, un cruasán artesanal está hecho con mantequilla de leche fresca. Estamos hablando de una grasa de calidad. En las dosis adecuadas, los niños necesitan grasas para crecer, pero no valen cualesquiera. Estas cosas son las que marcan la diferencia entre una buena y una mala alimentación.

Nuestro pan es muy honesto: lo trabajamos de manera manual, usamos buenas harinas y le damos el tiempo que requieren las cosas bien hechas con una fermentación larga y natural

Concienciar a los niños en torno a ello es fundamental… ¿Cómo animarles a consumir panes diferentes y pastas que no llevan pegatinas?

Los niños se sienten atraídos por todo lo que sea visualmente llamativo pero, además, saben reconocer los buenos sabores. Muchas veces somos nosotros mismos los que recurrimos a la solución fácil del producto envasado de colorines y no les damos la oportunidad de probar cosas mucho más interesantes que, además de buenas, les encantan.

Un buen pan artesanal desprende un intenso aroma a cereales tostados, la corteza es crujiente, la miga esponjosa… Además de los innegables beneficios para la salud, el aspecto, textura y sabor de un buen pan son infinitamente mejores que cualquier pan industrial, también ante los ojos y el paladar de los niños.

Lo mismo pasa con la buena bollería artesana. El sabor de un cruasán de mantequilla fresca es incomparable con el de un bollo industrial. Las tartaletas, hechas con frutas frescas de diferentes colores les llaman mucho la atención y les encantan, además de ser una manera estupenda de que tomen fruta en la merienda o de postre.

Suele decirse que ‘el pan no es lo que era’… ¿En Crusto, sí? ¿Cómo se elabora?

No es solo un dicho, es una gran realidad. El pan es un producto que en los últimos años ha sido muy maltratado por la industria. Crustó nació precisamente porque queríamos ofrecer un pan auténtico y de calidad. Formamos parte de esta revolución del buen pan y eso es algo de lo que nos sentimos orgullosos: estamos contribuyendo a que la gente se alimente mejor. Es una gran recompensa.

Nuestro pan es muy honesto. Lo trabajamos de manera manual, usamos buenas harinas y, sobre todo, le damos el tiempo que requieren las cosas bien hechas, con una fermentación larga y natural con masa madre, sin aditivos ni químicos. Con este proceso se consigue reducir al mínimo el aporte glucémico, que es lo que engorda; mientras se mantienen todos los nutrientes: muy alto contenido en fibra, minerales como el hierro, fósforo y zinc; y vitaminas del grupo B. Además en este proceso, el gluten se degrada casi al mínimo, consiguiendo un pan muy digestivo.

¿Sobre qué parámetros se posicionan en el mercado? ¿Con qué filosofía marcan la diferencia?

Crustó es una marca que desde siempre se ha asociado con la calidad, y esa es nuestra razón de ser. Tanto en los panes y pasteles que salen del obrador, como en la atención y servicio que damos en nuestras tiendas. Cuando un cliente entra en la panadería, le llamamos por su nombre y sabemos qué es lo que les gusta. Estamos cerca y eso nos define.

¿Dónde está Crustó?

Ahora mismo en un momento muy bueno, con un producto de excelente calidad, un equipo de maestros panaderos-pasteleros con gran oficio y trayectoria detrás y una unidad de innovación fundamental para seguir evolucionando y seguir siendo líderes de la buena panadería tradicional y pastelería artesanal, de las de verdad.

¿Va a seguir la expansión?

Sí. En el último año hemos abierto 3 tiendas y seguiremos. Aunque nuestra expansión es muy controlada y medida, por nuestra propia esencia artesana. Solo abrimos tiendas propias, con productos que se hacen en nuestros obradores, y con un equipo humano que pertenece a la enseña y la siente como su casa. Solo así se consigue la excelencia Crustó.