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Colesterol alto: el invitado inesperado

Durante la Navidad, aumentan los factores de riesgo que disparan los niveles de colesterol. Para evitarlo, deben mantenerse los buenos hábitos: ejercicio, alimentación saludable y consumo de alimentos ricos en esteroles vegetales

Esther Duro

Para muchos, las fiestas navideñas suelen ser uno de los momentos más esperados para sentar alrededor de la mesa a familiares y amigos. Con ellos, y frente a platos deliciosos regados con buena bebida, se hace balance del año que se va y se comparten buenos deseos para el que está por llegar. Sin embargo, puede suceder que a estas reuniones se presente un "comensal" que no ha sido invitado: el colesterol. Porque, aunque parezca sorprendente, en enero, después de las fiestas, el colesterol puede aumentar hasta un 10% por los excesos y los cambios de hábitos que se dan en esta época: se lleva una vida más sedentaria, porque se aparca el gimnasio y la realización de ejercicio físico; se come en exceso y no siempre de forma saludable; se ingiere más alcohol... Todos ellos, factores de riesgo que pueden provocar que se dispare el colesterol.

¿Qué puedo hacer para bajarlo?

El inicio de un nuevo año es un momento clave para adquirir buenos hábitos, ya que los expertos afirman que las probabilidades de éxito son mayores cuanto antes se empieza con pequeñas acciones que, poco a poco, se integran en la rutina diaria. El colesterol alto se puede prevenir siguiendo las siguientes recomendaciones:

• Con una alimentación equilibrada y sin grasas saturadas. La dieta mediterránea es la idónea, porque su aporte de grasas proviene de los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados presentes en el pescado y los aceites de oliva y de semillas. También es importante el consumo de vegetales, legumbres, cereales, hortalizas y frutas.

• Haciendo un programa de ejercicio aeróbico (caminar, carrera suave, ciclismo, natación…), a intensidad moderada (65%-70% de frecuencia cardiaca máxima) y desarrollado de manera regular (de tres a cinco sesiones por semana).

• Dejando de lado el consumo de bebidas alcohólicas y el tabaquismo.

• Tomando lácteos ricos en esteroles vegetales (fitoesteroles). Se trata de componentes naturales presentes en pequeñas cantidades en el mundo vegetal y que reducen la absorción de colesterol en el intestino bloqueando su acceso a las arterias. Los consumimos a través de ciertos alimentos, aunque a veces no es suficiente para lograr un efecto en la reducción del colesterol. Por ello, pueden ayudar los alimentos enriquecidos con esteroles vegetales, como lácteos. Tomados regularmente de forma adicional a una dieta cardiosaludable, su eficacia es óptima: solo una botellita reduce lo mismo el colesterol que 1,3 kg de nueces, que 1,7 kg de avellanas o que 13 aguacates, gracias a su alta concentración de esteroles vegetales.

doble riesgo

Las cifras en España hablan por sí solas: más de la mitad de los españoles mayores de 25 años tiene el colesterol elevado, lo que se conoce como "hipercolesterolemia", y presentan el doble de riesgo de sufrir un infarto que aquellos que tienen niveles normales. De hecho, según la Fundación Española del Corazón (FEC), el colesterol alto es el responsable del 60% de las enfermedades del corazón en España, siendo la enfermedad cardiovascular la primera causa de muerte, por delante del cáncer y de las enfermedades respiratorias. A estos datos se suman otros también alarmantes, como el que aporta la Organización Mundial de la Salud (OMS): "La mayoría de quienes padecen hipercolesterolemia no está recibiendo el tratamiento que necesita para reducir su riesgo de problemas cardiovasculares, como infartos de miocardio y ataques apopléticos. Las enfermedades cardiovasculares son las más mortíferas, pues se cobran en el mundo más de 17 millones de vidas al año", advierte este organismo. Y es que la hipercolesterolemia no presenta síntomas ni signos físicos, así que su diagnóstico solo puede hacerse mediante un análisis de sangre que determine los niveles de colesterol y también de los triglicéridos. No obstante, en este contexto también hay lugar para las buenas noticias, porque en el 80% de los casos las enfermedades cardiovasculares se pueden evitar. ¿Cómo? Adquiriendo unos hábitos de vida saludables con los que el límite colesterol se mantenga por debajo de los 200 mmg/dl. Según indica la FEC, "está demostrado que las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200".

ldl contra hdl

El colesterol es una sustancia grasa natural presente en todas las células del cuerpo humano necesaria para el normal funcionamiento del organismo, ya que su función en muy importante: interviene en la formación de ácidos biliares, vitales para la digestión de las grasas; los rayos solares lo transforman en vitamina D para proteger la piel de agentes químicos y evitar la deshidratación; y, a partir de él se forman ciertas hormonas, como las sexuales y las tiroideas. Nuestro cuerpo se encarga de producir el que precisa, pero, en ocasiones, los niveles pueden aumentar por causas genéticas o alimenticias. Entonces, entran en juego los dos tipos de colesteroles existentes: el LDL, o "malo", que viaja desde el hígado a los órganos, con el riesgo de que pueda depositar colesterol en las arterias; y el HDL, o "bueno", que circula desde los órganos hasta el hígado recogiendo el colesterol para expulsarlo y, así, poder limpiar las arterias. Por eso, el LDL debería mantenerse a menos de 100 mg/dl, y el HDL, a más de 35-40 mg/dl.

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